Miscelánea noticiosa 2016.

batman

Cuando uno va a las misceláneas encuentra de todo. No que haya usado muchos en mi vida, pero era el único lugar en donde encontraba enebradores de hilo. También se podía comprar: mareol, agua, esquelas, peluches de emergencia, almanaques…

En fin. El punto es que acá me voy a explayar sobre las noticias «más importantes».

-Ideal de amor perfecto: la relación entre Kate del Castillo y el Chapo Guzmán. Ella por sus cartas y compromiso, y él por llegar incluso a operarse el pene. Adenda: necesito conseguir esa camisa azul para una cena importante que tengo pronto.

-Nada más chistoso que ver a «rico» colombiano buscando pasajes en VivaColombia. Ese mismo tiene la camioneta en Uber black.

-Oktoberfest en Colombia: el lugar al que todo el arribismo nacional va a degustar Aguila cero en vaso bonito con queso doble crema.

-En cualquier evento de impacto mundial, siempre hay un Colombiano metido…casi siempre es el amigo del hermano del sobrino del conocido del jefe de la señora del que pasó por el lado de los encargados del tinto. ¿No me cree?, busque quién le hace los vestidos al papa, la misión que llegó a Plutón el año pasado, el escándalo de Volkswagen, el escándalo de la FIFA…Y con seguridad, Julito lo entrevista.

-Estoy mamado de ver a Sofía Vergara en las noticias. La boda, lo que se puso, los consejos de belleza, los tips de empresaria, las clases de actuación. La verdad es que ni sabe hablar bien inglés, ni sabe actuar, no se ha ganado ningún premio, y nunca hará un papel diferente al de latina con acento chillón.

-Las noticias colombianas tienen una diferencia horaria con el resto del mundo. Todas las noticias las publican de 3 a 4 días tarde.

-¿Será que Endry Cardeño es el Caitlyn Jenner Colombiano?

-¿Desde cuándo son Fanny Lu y Marbelle los referentes musicales nacionales?

-Ya puedo recitar de memoria los países a los que los colombianos podemos entrar sin visa. Ahora sólo me falta aprenderme las capitales.

-En lo que va corrido del 2016, el número de fans colombianos de David Bowie aumentó dramáticamente. Pasó de cero a todo el arribismo nacional. ¿Y dónde están los fans de Carlos Muñoz?

-Relacionado con el anterior: es que hay que ser monumentalmente bruto para afirmar con tanta vehemencia que «estadísticamente» esas muertes están relacionadas con los goles de Aaron Ramsey. Si usted es de los que piensa así, estadísticamente hace parte del grupo que no tiene ni idea sobre cómo funciona la estadística. Nota aparte: ¿Y el día que haga una tripleta?

-Me la robé de un gran amigo: lo preocupante no es que no haya leído a García Márquez, lo preocupante es que le guste.

-Hace unos años toda Colombia era experta en los premios Oscar. Se nos había olvidado. Este año empieza la clase nuevamente: lo que no se sabe de los premios, curiosidades de los premios, sepa porqué se llama Oscar.

-Nada como los consejos de tecnología de El Tiempo o tecnósfera como se hacen llamar: todos empiezan por «Vaya a settings…». Relacionado: no se cansan de publicar los «secretos» para comprar tiquetes aéreos baratos. Vale la pena decir que ninguno sirve para nada.

-“Meme” se pronuncia en inglés «miiiim». Viene del símil con la palabra «gen», es decir, “gene” que se pronuncia «yiiiin», así como cuando su mamá dice: «Mijo, póngase el yin azul hoy».

-Sigo esperando que el Hacker Sepúlveda sea contratado por Anonymous. Creo que ya tiene la hoja de vida en formato minerva lista.

-Con la calidad paupérrima de las noticias de los periódicos más conocidos en Colombia (El Espectador, El Tiempo), ya le estoy apuntando más bien a salir en una denuncia de Daniel Coronell o en la basura que esté produciendo Jota (o ¿J?) mario (o ¿Mario?, jotamario, Jotamario, JotaMario, jmario…) en el momento. Idea para RCN o Caracol: Una dupla entre J y Hernán Orjuela.

-Otra idea para televisión: Fernando Vallejo presentando las noticias de farándula.

-A veces quisiera ser tenista colombiano. Iría a todos los torneos a jugar 2 partidos y salgo en las noticias. Y siempre seré candidato a ganarlos. Respuesta preventiva: no, no sé jugar tenis ni me importa.

-NO puedo dejar el fútbol de lado. James, Falcao y demás futbolistas: el mejor de la UEFA, el más valorizado, el mejor peinado, el mejor empresario, el del mejor celular, el de la esposa más bonita…y sobretodo: el mejor gol marcado por un juvenil en un mundial en el minuto 60 vistiendo una camiseta de color amarillo jugando con unos guayos Nike en una cancha localizada en el hemisferio sur a una temperatura entre 10 y 20 C en frente de una defensa de menos de 45 años antes de las 2200 horas de habla hispana luego con número de camiseta menor a 20 que lleva jugando menos de 1 mes en un equipo top 3 de España con 3 carros…pero de goles y copas nada. Copas como trofeos, porque de las otras no sé. Más rebuscado que categoría en los premios TV y Novelas.

Feliz año.

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Relación Causa-(D)-efecto

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Y como diría una mente brillante de nuestra era, «del mismo modo pero en sentido contrario».

El problema, el de siempre. ¿Cómo reconciliar lo que sabemos hasta hoy con la idea del ente supremo creador? Cada vez nos acercamos más a las respuestas que el hombre lleva buscando desde siempre. Pasamos del universo politeísta sumerio en dónde el sol desaparecía durante la noche para ser reconstruido al día siguiente, a las religiones monoteístas de la modernidad. Para los sumerios, Enlil, Enkli, An y muchos otros eran los encargados de que este intrincado fenómeno se mantuviera constante por la eternidad. Y todo funcionaba bien hasta que llegaban los eclipses. Algo diferente. La furia de los dioses. Algo sin explicación.

Para nosotros hoy en día, un ser único omnisciente, omnipresente y todopoderosos se encargó de crear todo y listo, solucionado el problema. Y todo funcionaba bien hasta que llegaron las paradojas. Solo por mencionar una, es un verdadero problema que ese ente sea el origen de todo. Porque el todo incluye tanto a lo «bueno» como a lo «malo». Atribuirle lo «malo» a una otra entidad estratégicamente menor, necesariamente indicaría una leve inferioridad de nuestro ente supremo. Y eso no se puede.

La ciencia, ¡Oh la ciencia! nos llevó de rezarle al sol y a la luna para una buena cosecha, a unos milisegundos luego del big bang. Sin embargo, los creacionistas y otros dementes dirían:

—Y su adorada ciencia, ¿Qué dice sobre lo que pasó antes de ese satánico big bang?

Lo cual es una pregunta tan loca como ellos. Ya Aristóteles se había despachado con las relaciones de causalidad (no casualidad), Descartes terminó de martillar la idea con el famoso pienso, luego existo y su cuasi contemporáneo Newton, nos jodió cuando dijo que ante una acción siempre habrá una reacción. Así quedamos inevitablemente anclados a la estructura antes-después, que es limitada, finita, como nosotros. La pregunta es floja, como ellos, pero esencialmente lo que están preguntando es cómo ver lo que pasó antes de que el universo naciera. ¿Ver?, nosotros vemos gracias a la luz y si la luz solo lleva viajando 14 billones de años, ¿Cómo pretenden éstos marihuanos ver lo que no existe?…¡Ah!, por eso la necesidad de crear al creador.

Así que para responder la pregunta, hay varias consideraciones. Primero, afortunadamente la ciencia no es directamente proporcional al número de padresnuestros y avemarías y en ese sentido, se puede decir sin miedo que parte de la respuesta es: no se sabe con certeza…todavía. Segundo, el aparente problema que genera antes = nada y después = algo, o para ponerlo en palabras de las civilizaciones del 3000 BC: al inicio no había nada y luego se creó la luz, se podría solucionar con la noción del espacio-tiempo como uno solo. Bajo ese esquema, las aparentes fronteras del universo perderían sentido sentido y dejaríamos de pensar en algo finito. Muchos de los fenómenos cuánticos podrían también ser usados para éste fin. Si bien esto suena bastante abstracto, con seguridad es mejor que sentarse a aceptar todo por dogma o fe, porque esa salida es fácil. Los argumentos de tipo «como no sé lo que es, seguramente es algo extraterrestre o un ser superior» se conoce como apelación a la ignorancia o argument from ignorance y sencillamente no tienen ningún valor agregado. Juzgar elementos desconocidos bajo nuestros limitados ojos y nuestra limitada estructura causa-consecuencia siempre generará dolores de cabeza, pero no es mala idea para pasar el tiempo. Algún físico ya lo dijo de la siguiente manera: es como tomar un vaso, llenarlo con agua de mar y concluir indiscutiblemente que las ballenas no existen.

Mientras las religiones se encargan de promover la aceptación de un dogma central por méritos de la fe y –yendo más allá– de no aceptar nada diferente a lo escrito por algún loco como si se tratase de una militancia subversiva, la ciencia no depende del número de rezadas por metro cuadrado de abuela en iglesia multiplicado por las pepas del rosario al cubo.

La ñapa.

Solo para entretener la mente, imaginemos a nuestro creador máximo en las siguientes situaciones:

—Y ahora, ¿A qué país beneficio en ésta guerra?

—¿Qué equipo merece ganar?

—¿Curo el cáncer de Pepito Pérez?

—Se me olvidó seguir enviando sida al África.

—Un par de terremotos más en Japón y dejo listo al país.

—¿A qué loca me le aparezco hoy?

—¿Será que es hora de otro Hitler?

—Hora de borrar todo ese correo no deseado lleno de novenas, rezos, misas.

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Los malditos reyes.

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En el fondo, todo hombre cree sin lugar a dudas, que es un ser completamente único y sin igual. Solo uno en esta tierra. Y no hay manera alguna, que de forma extraordinaria, al azar, otra obra de diversidad en armonía maravillosamente pintoresca como él, exista por segunda vez.

Y es así como tuvimos, tenemos y tendremos reyes. Ahora los llamamos gobernantes, presidentes o primeros ministros, pero en últimas son la misma cosa. Basta con recordar que nuestra amada democracia no era más que una perversión en sus inicios (y ahora). Gestada en la mente de un grupo de borrachos de la élite ateniense, el conglomerado de tyrannides se dieron cuenta de algo muy simple: El demos (el pueblo, usted y yo y su familia y la mía) se vende muy fácil siempre y cuando se le pague con buena moneda. En este caso, la falsa noción de tener poder. Nos hicieron creer que teníamos en nuestras manos el futuro de la ciudad o país, pero no, nunca ha estado y nunca estará. En otras palabras, éstos emprendedores se inventaron las famosas condiciones y restricciones, la letra chiquita si se quiere.

No obstante, se puede decir que muchos de los prohombres de la historia sirvieron a su pueblo de forma positiva. Ganando guerras contra los enemigos de turno, resolviendo problemas sociales, estableciendo mejores alianzas para la prosperidad o poniéndole fin al tirano de turno. En contraste, muchos han perpetuado la encarnación del vicio por excelencia del hombre: el jugoso poder. Porque creemos que el poder nos hace inmortales. Y por creerse inmortales, los primeros hombres de la civilización lo escribieron en el material que nunca muere, en piedra.

Y en piedra está escrita «La lista de reyes sumerios». Uno de esos tesoros antiguos que afortunadamente sobrevivió a las innumerables redadas, ataques, quemas, guerras y catástrofes de la historia. Es una piedra imponente que data de 2100 BCE aproximadamente y tiene escritos los reyes de las primeras civilizaciones, es decir, los primeros reyes. Ahí están famosos como Gilgamesh, Hammurabi y Nabucodonosor.

Unos cuántos milenios más tarde, en la Mesopotamia de los Andes (léase, la tierra Chibcha, Colombia), otra serie de prohombres de la democracia quieren repetir la historia y dejar sus nombres en otras piedras para la eternidad. Curiosamente a éstos se les recordará también por los innumerables muertos que tienen en sus espaldas. También por las maniobras políticas y sociales con las que llegaron al poder, por el abuso al sistema de turno y sobre todas las cosas, porque sus atrocidades quedarán impunes. Impunes en el país en donde la indignación por un tierno «malparido» es más grande que la indignación por tener a los que nos han matado por años sentados en el paraíso de La Habana tomando ron. Impunes en el país donde empujar e insultar a un policía por hacer su trabajo causa risa.

A continuación la lista de personajes con delirio de Simón Bolívar (otro borracho) que ya llevo a la mitad con mi cincel y espero poner en la plaza…de Bolívar por supuesto.

Rey Gaviria I: En pleno clímax del emprendimiento (léase narcotráfico) le abrió el país a Estados Unidos esperando en retorno dólares y más dólares. Pablo Escobar tenía tanto tiempo y dinero que hasta finca con hipopótamos construyó.

Rey Pastrana I: Porque el cambio NO es ahora. Construyó un hotel en el Caguán para que los pobrecitos de la guerrilla descansaran luego de tanto caminar por las selvas de Colombia matando a inocentes. El período de vacaciones duró tres años.

Rey Uribe I: Un enano de corazón (podrido) firme y una mano (no tan) dura hacia la guerrilla, le entregó el país a otra guerrilla. Los nombres no importan, simplemente las armas pasan de un lado para el otro y éste presidente se lucró del negocio.

Rey Uribe II: El enano se nos creció. Su único logro: modificar un articulito que precipitó el mierdero institucional en el que está el país hoy. Bastante loable la verdad. La mayoría de los miembros de su guardia pretoriana están en la cárcel, pagando unos pocos días de condena nada más.

Rey Santos I: Al mejor estilo de Dario I quien mató a los sucesores de Ciro el grande, el tartamudo se mantuvo dentro del círculo cercano de Uribe I hasta que logró darle la puñalada por la espalda. Bajo el esquema de la unidad, vendió a los demás partidos la falsa sensación de poder. Y siguió hundiendo en el mierdero al país porque le tocó pagar favores con los impuestos del pueblo.

Rey Santos II: Cómo no iba a tener segundo mandato si estaba ahí, servidito. Como buen aprendiz de reyes anteriores, ésta vez decidió seguir los pasos de Pastrana I y le entregó nuevamente el país a la misma guerrilla. Y por lo más alto, les pagó luna de miel (que lleva 2 años) en el exterior. Y allá los tiene engordando como a marrano de domingo.

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Todavía no sé quién es Usted.

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—¡Este va a ser mi legado!

—¡Dejaré esto para todas las generaciones futuras!

—Me recordarán por mis acciones.

¿Se atreverían a adivinar quién dijo estas frases? Mejor aún, ¿Podrían aventurarse a ponerles fecha? Quizás las dijo Barak Obama hace unos días, o Sadam Hussein antes de que lo mataran, o quizás algún presidente suramericano. De pronto sean frases de algún rey francés o español de hace algunos siglos. Otra opción es que provengan de algún político barato de esos que sobran en este país, solo vaya al senado y escoja cualquiera. Ese, muy probablemente, las dijo durante su campaña para asegurar su puesto unos años más. Pero eso es otro tema, como siempre me voy por las ramas.

La verdad es que hacer ese ejercicio es completamente irrelevante. Las tablillas en cuneiforme que han sido descifradas y que datan de aproximadamente 4000 AEC tienen escritas esas frases también. Esto quiere decir que a los que se creen innovadores en su dialéctica y diarréica mental, se les adelantaron unos 6000 años mal contados. Lo cierto es que no importa si fue Sargón de Acadia o Nabucodonosor de Babilonia o Álvaro Uribe del país asesino. Lo que importa realmente es que todos estos seres que se creen sobrenaturales, pasarán inevitablemente al olvido y no a la eternidad como pretendieran. Es tan abrumador y reconfortante el poder del tiempo, que ni siquiera sabemos con certeza los años en los que gobernaron; mejor aún, no sabemos con certeza si fueron ellos quienes realmente hicieron lo que se les atribuye.

Y con seguridad así pasará con los personajes de ésta época. En el caso hipotético en el que civilizaciones futuras inicien sus excavaciones para aprender cómo vivíamos y qué hacíamos, se van a encontrar con tablillas digitales indescifrables, arruinadas por el tiempo e información en un alfabeto colgada en una nube imposible de reconstruir. Ese delirio de grandeza inherente a la condición humana (así como la corrupción) no es más que una falacia que decidimos creer con nuestros cerebros avanzados estúpidos. En el tiempo, nada importa y sobretodo, todo pasa. Para continuar con lo vacío de este escrito, muy probablemente esas civilizaciones futuras aprenderán lo mismo que nosotros hemos aprendido de la antigua Asiria y de las primeras civilizaciones en Eridú y Úr de las que se tienen registros: absolutamente nada.

Hambre, guerras, grupos radicales asesinos, falta de infraestructura, fallas en sistemas de salud entre muchas y muchas otras, son temas por los que ya la humanidad ha pasado. Muchas veces. Hace unos días leía a un columnista (léase calumnista) sabelotodo que andaba estupefacto porque tenía unos recortes de periódico de hace 30 años y veía cómo esos titulares cabían perfectamente en un periódico de hoy. Déjeme decirle al señor que si tomamos los titulares de un periódico de hace 6000 años (que existen) sería la misma cosa. Nunca vamos a aprender sencillamente porque no nos importa aprender. El delirio de grandeza multiplicado por la estupidez colectiva tiene como resultado lo siguiente:

—Es que esas civilizaciones no eran tan avanzadas como nosotros. Hoy tenemos muchas más herramientas para tomar mejores decisiones. Les pasó a ellos, pero a nosotros no nos pasará.

Seguro. Eso venimos repitiendo cualquier cantidad de años.

Amanecerá y veremos le dijo el ciego al sordo. Por ahora, mi propuesta es: relájese, tómese un vaso de su bebida favorita y pásela bueno. No le toca hacer nada. Mientras usted y yo nos abrimos camino de forma egoísta, ¡Que se caiga el mundo!

Es decir, no se preocupe por nada. Por ejemplo:

Cambio climático: si no lo afecta hoy, no haga nada.

Políticos corruptos: si no lo afecta hoy, no haga nada.

Problemas sociales: si no lo afecta hoy, no haga nada.

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No, no sé quién es Usted.

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Es más, no me importa.

En los mundiales del 94 y del 98 nuestra querida selección de fútbol fracasó de manera súbita y contundente. 16 años después, a pesar de presentar un muy buen espectáculo en los primeros partidos, lo cierto es que se fracasó nuevamente ante una pobrísima selección de Brasil. ¿Por qué hablo de fútbol?, porque es una forma muy fácil de mostrar con un ejemplo sencillo, cómo nuestra actitud de agrandados nos lleva a la ya muy conocida:

—¿Usted no sabe quién soy yo?

Acudir al falso linaje es un acto deplorable y sobretodo estúpido. Asumiendo que ser parte de una familia «real» es algo positivo, ni siquiera ellos hacen alarde de su aparente historia y legado. ¿Se supone que cuando un cualquiera, un mediopelo de estos personajes de la «vida pública» sale con una de esas, nosotros los mortales, los simples, los pobres (o los no tan ricos) tenemos que saber su historia? Regreso al fútbol. Lo único que nuestra selección había producido en el 94 y el 98 era un par de jugadores buenos que actuaban en equipos de media tabla del exterior y un 5-0 ante una Argentina casi eliminada. Lo triste es que aún hoy, estos pasajes sin valor sientan a muchos a beber y a suspirar. Entonces, sabiendo ese largo recorrido importantísimo, ¿Cuál era el motivo de tanto orgullo?

Regreso a los personajes. ¿Qué es lo que tengo que saber de estos prohombres de la sociedad? Lamentablemente, el estúpido soy yo. Por un lado, lo que tengo que saber es que el susodicho tiene o puede tener unos conocidos que lo van a ayudar a salirse con la suya en una situación que a cualquier otro cristiano lo llevaría a pagar 10 años de cárcel. Lo que tengo que saber es que en un país donde todo se vale, la (in)justicia actuará de tal manera que una agresión física ante un policía pasa totalmente desapercibida. Lo que tengo que saber es que al policía que recibe la agresión, se le acabó la carrera por hacer su trabajo. Lo que tengo que saber es que este caso generó indignación por unos días y se guardará en el baúl de las anécdotas y curiosidades y que lo retomaremos por allá en el día de los inocentes para partirnos de la risa.

Caso número tres. Los altos magistrados de las altas cortes de la alta política del alto país lleno de alta mierda se unieron para pedir la renuncia de uno de sus altísimos colegas porque estaba siendo un poquitico sobornado por unas compañías para que fallara unos procesitos a su favor. La suma, al final, era una nimiedad. Los argumentos del grupo de serios altísimos, o Los Altísimos, acudieron al mismo argumento de los casos anteriores, pero esta vez con la variante del derecho greco-romana chibcha: ¡Qué falta de dignidad! Balbuceaban. ¡Qué atentado más macabro en contra de esta respetadísima y altísima institución! Ladraban. Se miraban los unos a los otros con los cachetes rojos y tratando de tomar aire:

—¡EXIGIMOS…[pausa para sacar el pañuelo y limpiarse las babas y el moco]…LA RENUNCIA DE ESTE SEÑOR!

¿Cuál dignidad? ¿Es que estas respetadísimas instituciones siempre han actuado bien y tienen unos precedentes valiosísimos que debemos recordar para no empañar su «buen nombre»? Todo lo contrario. Acá no hay precedentes sino prontuario criminal y expedientes en la fiscalía. No tienen derecho a acudir, bajo un argumento tan débil, a que se actúe de otra manera. ¿Cuál es esa casta que debemos recordar y que automáticamente los convierte en personas de bien?

Una frase muy acertada que alguna vez escuché de alguien hablando de fútbol dice algo así como: Somos unos bolivianos agrandados. Y no solo en fútbol, sino en todo sentido posible. Nos creemos mucho pero no tenemos nada, nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros tátara-tátara-tátara abuelos no eran nadie y no produjeron nada. Nosotros y nuestros hijos no son nada y no vamos a producir nada. Antes de que llegara el barco cargado de españoles borrachos a violar a los indios, no éramos nadie. En cambio después, tampoco. Y con esa irreverencia que nos caracteriza por seguir pensando que somos alguien y que tenemos demasiado pasado para estar orgullosos, miramos, por ejemplo, a los argentinos del 5-0 con desprecio diciendo:

—Es que se creen mucho. Son unos crecidos.

No sé si sean mucho, pero lo cierto es que por lo menos han ganado 2 mundiales. Nosotros mientras tanto, ni a cuartos de final hemos llegado… pero seguiremos siendo favoritos en nuestra cabeza.

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La generación que no dejó nada.

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Ya cansado de jugar con mis amigos imaginarios decidí explorar mi propia casa. Buscando sin buscar nada, miraba en los cajones de los armarios de las habitaciones a las que rara vez entraba y abría cuanta bolsa o caja encontraba. Un día de aquellos encontré unos discos de 45. Evidentemente no tenía ni idea qué significaba ese número y mucho menos el 7in que aparecía en la mitad. Era un curso de inglés bastante extenso que incluso venía con 4 tomos de libros con ejercicios, ilustraciones y espacios en blanco para practicar. Ya imaginarán lo portátil del cursito, sin mencionar por supuesto el tornamesas. Y no hablo solo de la parte que los populares Dj’s usan, sino todo el mamotreto con bafles de medio metro y ecualizadores de tres bandejas. En otro cajón para mi asombro, encontré unos discos de 33 ½ , estos ya más grandes y con los últimos éxitos de las bandas del momento: Magneto, Locomía, Garibaldi y King Africa. Las variables a considerar eran innumerables: Luego de limpiar cuidadosamente la aguja y asegurar que no había polvo, los bafles tenían que estar bien conectados. De lo contrario el ruido estático  no me permitía cantar estos clásicos; ¿Más bajo o menos bajo?, ¿Qué tanto contraste?, ¿Está en 50/50 la distribución del audio?, ¿Demasiado brillo para esa canción?

—Vuela vuela…no te hace falta equipaje…

¡Ah! quedó perfecto el ajuste del gain…que aún no sé qué es. Pero sonó bueno. Era todo un plan, había que sacar el tiempo para, literalmente, sentarse en la sala y escuchar música.

Más adelante fui un orgulloso usuario de walkman, el cual me permitía escuchar ¡hasta 90 minutos de música!, toda una revolución. Por supuesto las canciones que me gustaban más, las grababa dos o tres veces dentro del playlist. Un verdadero shuffle. El presupuesto mensual se desvanecía lentamente en pilas y en cassettes que se usaban al máximo. Las variables ya habían cambiado, ahora era muy importante seleccionar las canciones adecuadas y tener un lápiz a la mano para poder rebobinar rápidamente. Se empezaban a notar las pequeñas pero importantes diferencias entre los formatos y la nueva resonancia en los oídos jugaba un papel principal.

—¡Lega-legalización! (cannabis), de calidad y barato…

Ya con mi estilo definido, compré un discman y ahí si tenía tanta música como me lo permitieran las pilas y caminar despacio porque si no se saltaba el disco (en su momento el dinero no me alcanzó para comprar el discman con anti-shock). La variable fundamental, el porta CD’s. Este era un elemento infaltable en mis viajes y la selección adecuada de los CD’s (léase sí-dís) a escuchar tomaba algunas horas. No puede uno andar escuchando cualquier cosa de su colección, dejar o no a uno de esos discos era un asunto que requería el más completo análisis. El presupuesto estaba destinado a las infaltables pilas, y a comprar los álbumes.

Mijo, ¡bájele a esos satánicos que usted escucha!, le voy a decir al cura que lo eche del colegio.

Hoy en día con los reproductores de mp3, los smartphones y demás dispositivos muchas de estas variables no están presentes. Todo es portátil, las listas son casi infinitas, las pilas también. Si, se puede escoger sobre infinidad de formatos y audífonos, digamos que hay más ayudas digitales, eso no lo debato. Lo mejor de todo el asunto, puede uno escuchar música donde sea.

No pretendo salir con la frase típica:

—Es que en mi época todo era mejor chino. Ustedes están perdidos. Esta generación no va a producir nada.

Sino más bien hacer un ejercicio mental personal para evitarlo pensando en que cada momento tiene su manera y su forma, o en términos más adecuados, su esencia. Algo así como el gato de Schrödinger. De todas las realidades posibles, estamos observando ésta. Nada qué hacer…infortunadamente.

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Los liceos y las liceas.

Me parece algo complicado darle la categoría de «salida en falso» a una gran cantidad de situaciones que se presentan a diario por varias razones. Primero, tomando como referencia las competiciones de atletismo, un deportista comente una salida en falso cuando se manda a correr antes del sonido de la pistola. Es evidente que el deportista tiene cierto conocimiento de su disciplina, por tanto la falla no se da por simple estupidez sino por salir –en vez de llegar- antes de tiempo. Segundo, utilizar este calificativo de forma indiscriminada podría llegar a confundir a la audiencia. Se estaría diciendo algo así como: este tipo es inteligente y domina su tema, solo que cometió un error mínimo, sin fondo, sin forma y por supuesto hay que dejarlo pasar. Pero no, ¡no es así!, propongo que  partir de hoy, se le denomine a esto una salida en positivo. Sería algo mucho más consecuente. Alguien estúpido produce estupideces.

Continuando con la multiplicación de los penes, en situaciones similares, estas concentraciones masivas de estupidez producen unos escándalos dignos de aparecer en los programas de los videos más chistosos del planeta. Cuando llegue el final de los días, Dios nos va a preguntar:

—Hijo, ¿por qué diablos no dejaste que vacunaran a tu familia?

—Es que no me gusta meterle químicos a mi cuerpecito sanito purito.

— ¿Y por esa razoncita los dejaste morir y de paso contaminaste al resto del planeta?

— Es que leí en un libro que eso era malo. Eso de los químicos es terrible.

— Afortunadamente ya estás acá. Ve y te unes al grupo de los libre de gluten, los orgánicos, los que querían volver a las costumbres del paleolítico, los veganos y los que comen huevos de gallinas que corren libremente por el campo que porque son más felices.

Para mantener la actitud positiva, digamos que lo bueno de la multiplicación de estos penes es que así se reproduzcan, su legado no durará mucho. Al tener crías con un sistema inmunológico tan pobre la sagrada selección natural se encargará de eliminarlos y así, de carambola, quizás sea el inicio del final de la estupidez.

Lo malo, es que son tantos que podrían terminar acabando con todos al mismo tiempo.

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