La alcaldesa logró evadir su responsabilidad política

 

La alcaldesa renunció a proyectar esa imagen de administradora que venía construyendo durante la alcaldía, y envió el mensaje directo según el cual ella no iba a asumir la responsabilidad política de las decisiones policivas que había tomado.

Imagen tomada de https://www.portafolio.co/tendencias/noticias-coronavirus-las-duras-criticas-de-claudia-lopez-a-protestas-vandalicas-en-bogota-541794

Colombia atraviesa una época de fuerte agitación política, la izquierda se siente capaz y con más vocación de poder que nunca luego de que Gustavo Petro llegara a la segunda vuelta en las pasadas elecciones presidenciales. El país ha de prepararse para enfrentar la arremetida del socialismo radical mediante su principal herramienta de lucha política: la movilización social. Esta no es sólo un mecanismo para exigir el cumplimiento de compromisos adquiridos por el Estado mediante imperativos categóricos plasmados en la Constitución o vía jurisprudencial, sino que constituye por sí mismo, el medio de propaganda más eficaz de la izquierda, y más aún, tratándose de la era de las Redes Sociales.

Asistimos entonces al ocaso del uribismo, en parte por la supuesta desmovilización de su principal enemigo y fundamento de su existencia, y en parte por el trabajo que ha hecho la izquierda para llegar al poder desde la década del 2000. El clímax de esa movilización se materializó las noches del 9 y 10 de septiembre pasado. En hechos ampliamente divulgados y conocidos, miles de personas salieron a protestar por el asesinato bajo custodia policial del señor Javier Ordoñez, y, en medio de los tropeles, 11 personas (cifra que es materia de investigación) resultaron muertas por proyectil de arma de fuego, y cientos más de heridos incluyendo policías.

Mucho se ha escrito acerca de los sucesos que cobraron la vida de varias personas esas noches, pero poco se ha dicho de la responsabilidad de la alcaldesa Claudia López, a quien le cabe según su actuación en los meses previos a la tragedia, y durante las dos noches de asonada. La ley 1801 de 2016 o Código Nacional de Policía y Convivencia establece en el artículo 14 el poder extraordinario que le compete a los alcaldes en caso de emergencia:

Artículo 14: Los gobernadores y alcaldes, podrán disponer acciones transitorias de policía, ante situaciones extraordinarias que puedan amenazar o afectar gravemente a la población, con el propósito de prevenir las consecuencias negativas ante la materialización de un evento amenazante o mitigar los efectos adversos ante la ocurrencia de desastres, epidemias, calamidades, o situaciones de seguridad o medio ambiente; así mismo, para disminuir el impacto de sus posibles consecuencias, de conformidad con las leyes que regulan la materia. [1]

Según el código de Policía, lo que hizo la alcaldesa durante la emergencia sanitaria fue ejercer el poder extraordinario que la faculta para “disponer acciones transitorias de policía”.

Es de público conocimiento que la ciudad de Bogotá tuvo todo tipo de restricciones de movilidad durante estos meses de pandemia. Inclusive el origen del conflicto entre los agentes de policía y Javier Ordoñez obedece a la prohibición de consumo de licor que, por esos días, regía en la ciudad. El empoderamiento de la policía durante la pandemia fue evidente, y esa responsabilidad es de los alcaldes que son quienes finalmente deciden la restricción de consumo de licor, el aforo de los espacios cerrados, inclusive la movilidad según el número de cédula de los ciudadanos. Ante todas estas restricciones a la vida en sociedad, la alcaldesa demostró un ejercicio de autoridad sin precedentes, incluso se le adelantó al Gobierno nacional convocando un simulacro de confinamiento obligatorio, todo para mostrarse ante la opinión pública como una dirigente eficaz y decidida. Sin embargo, durante los días de la crisis de orden público, misteriosamente, la alcaldesa dejó de proyectar esa imagen de administradora, y envió el mensaje directo de que ella no iba a asumir la responsabilidad política de las decisiones policivas que había tomado, y que terminaron generando conflictos entre ciudadanos y policías, hasta por ir a comprar alcohol a una licorera.

Ahora bien, es evidente que los policías que cumplen turno en los CAI y dentro del programa de policía por cuadrantes, no son los agentes técnicamente preparados para atender asonadas y protestas violentas. Por lo menos, en el CAI de Verbenal, ante la opinión pública y según el análisis realizado por la Silla Vacía[2], podemos llegar a la conclusión que los agentes dispararon sus armas de fuego directamente a la humanidad de los manifestantes, aun cuando en ese momento la situación no lo ameritaba.

Según lo expresado por la misma mandataria en entrevista con Daniel Pardo para la BBC[3], la ciudad no tuvo como responder las violentas manifestaciones que se desataron, pero esa razón no es la que se ha discutido ante la opinión pública, sino que la Institución de la Policía hay que reformarla a tan solo 4 años de haberse promulgado un nuevo código de Policía, lo cual se une a la cándida costumbre de los dirigentes políticos de solucionar todo con leyes ineficaces.

El cálculo político tampoco le alcanzó a la alcaldesa para decretar un toque de queda ante los graves hechos, sabía que esa decisión la pondría del lado de una autoridad desprestigiada, así que prefirió arriesgarse a más violencia desmedida y eligió al Gobierno nacional para trasladarle todo el peso de la autoridad sobre la policía. Lo que se vio es que Bogotá es una ciudad que se convirtió en el escenario perfecto para movilizar futuros votantes, claro está, sobre la sangre de las víctimas de la violencia policial y la elaborada imagen de una alcaldía que entiende el ejercicio de autoridad mediante el manejo de medios y redes sociales, y no sobre la eficacia de la seguridad ciudadana asumiendo las deficiencias que padece.

 

Notas

[1] Ley 1801 de 2016, 19 de julio de 2016. Código Nacional de Policía y Convivencia. Diario Oficial

[2] Youtube, La Silla Vacía, acceso el 28 de septiembre de 2020 https://www.youtube.com/watch?v=2wpzA3_OYms&ab_channel=LaSillaVacia

[3] Daniel Pardo, “Claudia López, alcaldesa de Bogotá: Yo no llegué hasta aquí por ser la mujer que se queda calladita para verse bonita”. BBC News, acceso el día 25 de septiembre de 2020 https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-54290665

About the author

Juan Herrera, quien vive en Tuluá, es abogado de la Universidad Central del Valle del Cauca (Uceva).